...de la Casa.

Bien. Le construí una casa: Es que me siento a media noche al centro de toda esta casa y te la ofrezco. Y pienso de nuevo en. Con este cigarro. --dije. Quise que fuera hacia aquella escritura y llegara a mí, de noche, vestido de santo, con todos sus rostros y apariencias de manos. Como ritual y tierra, decidí atender desde la intuición, sabiendo nada, incluso de la presencia. Pero ya no está aquí. Dejó vacía la casa, y me trasladé con todos sus muros a otro lado, a esta otra orilla. No habré de ofrecer nada esta vez, porque ya no habito ahí.

2 comentarios:

Héctor Zea dijo...

Siempre disfruto cuando escribes y hablas de "la orilla", cuando atrapas imágenes de muros y casas. Tu escritura me recordaba mucho a algunos poemas de la poeta Maria Jasnorzewska cuando escriben como si hubiera ruptura de pensamientos y se pudiera reflejar en las palabras. Tú eres una de esos poetas esquivos, desdeñosos, que ya no creen en la poesía pero no dejan de escribirla.
Te dejo un abrazo y te sigo con admiración

Síncope dijo...

hola, visitamos tu blog y te queremos invitar a enviar colaboraciones a la revista "Síncope"

sincoperevista@gmail.com
somos una revista de difusión cultural y tenemos convocatoria abierta para ensayo, minificción, cuento, traducción, etc.
por lo pronto no tenemos página en internet pero tenemos un blog donde puedes ver una muestra del contenido de la revista impresa
http://sincoperevista.blogspot.com